Dime con quien andas...
Autoestima y bienestar
Dime con quien andas y te diré cómo está tu autoestima.
Que las personas con las que nos rodeamos nos marcan es indudable. Pero ¿realmente eres consciente de cuanto?
Hace tiempo una persona a la que le tengo bastante cariño me hablaba quejándose de su círculo habitual.
–¿Por qué te sigues juntando con ellos, si cada vez que vienes conmigo no haces más que criticarlos y decirme lo cansada que estás de sus comportamientos?– le pregunté.
–Eii… porque los conozco de toda la vida.
Aunque estamos en la era del empoderamiento, la auto-consciencia y el bienestar interior, el miedo inconsciente a la soledad no elegida sigue estando latente en nuestro cerebro reptiliano. Ese que todavía se cree que somos neandertales y que caminar solos por la vida es equivalente a no sobrevivir. Tanto es así que la mayoría seguimos rodeándonos de amistades de mierda solo porque hemos encontrado un círculo en el que “encajamos" o quizás te dices a ti misma que los conoces de toda la vida y como dice el refrán: más vale malo conocido que bueno por conocer, ¿no?
Infinitamente No.
De nada sirve tener un círculo cercano de personas si estas te critican (para mal), te ningunean, envidian tus logros, pisotean tus sueños, se la sudan tus intereses y necesidades, se saltan tus límites, etc. Bueno, me equivoco. Sí que sirve de algo, para llenarte de dudas y bajarte la autoestima a la altura del betún.
Aunque la mayoría de las amistades no son tan radicales. Aquí te he puesto un ejemplo muy negativo para que me entiendas.
Por desgracia, los amigos dañinos nunca serán hijos de satanás con cuernos y patas de cabra, una entrada en escena apoteósica llena de humo, luces rojas y música metalera. Evidentemente, a esos los descartamos enseguida. Como en toda buena relación tóxica la dificultad reside en la ambivalencia: el territorio neutral. Ese punto donde hay cosas buenas y malas. Las buenas por supuesto pesan lo suyo. Has vivido experiencias muy positivas con esas personas, quizás te hayan apoyado mucho en el pasado o han sido alguien muy importante para ti. Pero las malas… las malas te agotan, te drenan, te saturan, te dañan la autoestima, te hacen cuestionarte tu valor, en definitiva: te hacen mal.
En ese punto, nuestro cerebro (a no ser que lo tengamos muy bien entrenado) siempre nos va a jugar una mala pasada queriendo justificar lo negativo porque tenemos miedo de perder todo lo positivo. Por mucho que ahora mismo estés leyendo esto y pensando “que va! eso a mí no me pasa”, estoy segurísima de que en ocasiones también lo haces. Y no pasa nada, todos lo hemos hecho en algún momento con alguna amistad o pareja, por eso somos humanos y no robots.
Pero justificar los actos dañinos de una persona para seguir obteniendo los positivos no te llevará a tener una relación sana, ni un círculo cercano de amigos que de verdad sean buenos para ti.
Por supuesto tampoco te estoy diciendo que mandes a la mierda a las personas a la mínima que hacen algo que no te gusta. Este post no va de eso. Va de tomar consciencia de la forma en la que nos vinculamos y el tipo de actitudes y personas que dejamos entrar en nuestro círculo cercano. Ya que son precisamente estas las que más nos influencian y por lo tanto (por mucho que queramos negarlo) nos pueden impulsar al estrellato o a la miseria más absoluta.
Quizás te parezca una exageración pero tu círculo cercano te influencia más de lo que crees. Tanto para bien como para mal.
Rodearte de personas que solamente se quejan de lo mal que está todo y critican constantemente a los demás te mantendrá en un mundo donde difícilmente te pasarán cosas buenas. Te hundirán en su sesgada visión de la vida en la cual ellos/ellas nunca son responsables de nada de lo que les sucede y te harán creer que tú no puedes cambiar nada. Que la vida es así y te tienes que conformar. –Este es el camino. (referencia al Mandaloriano en tono humorístico )
Sin embargo, rodearte de personas que te respeten y te celebren hará que tengas la autoestima bien arriba, que no aceptes menos de lo que vales y que luches por la vida que deseas sabiendo que tú te mereces todo lo bueno y más.
Hostia, qué cambio tan radical, ¿no?
Así es.
Personalmente me ha tocado aguantar a muchas amistades cuestionables a lo largo de la vida. Evidentemente tenía la autoestima en la mierda, muchísimo miedo de la soledad no elegida y de no ser capaz de encontrar gente mejor (porque así me lo hicieron creer). El cóctel perfecto para aceptar gilipollas.
El problema es que todo esto se retroalimenta.
Es decir, si tienes la autoestima baja aceptarás menos de lo que mereces, gente que te trate regulinchi, actitudes que te faltan al respeto, te dañan, etc. Y cuanto más tiempo pases en esos entornos, más vas a creer que eso es lo que mereces y que no tienes derecho a pedir más (o peor, que lo que quieres es una fantasía y no existe).
Pero del mismo modo sucede en el lado positivo. Al rodearte de personas que sí te hacen bien tu autoestima crecerá, te sentirás mejor, sacarás tu mejor versión de ti misma, brillarás y apostarás más por ti, por tu bienestar, tu felicidad y todas las cosas que te llenan el alma de brilli-brilli.
Por eso hoy te invito a reflexionar al respecto de las actitudes y personas que estás tolerando en tu vida, ya que de un modo u otro marcarán tu realidad.
Si quieres que te traten mejor tienes que dejar de aceptar tratos de mierda.
Si quieres relaciones sanas tienes que dejar de aceptar en tu vida relaciones de mierda (y aprender a construir relaciones sanas).
Nada es por azar. La gran mayoría de cosas que nos suceden las determinamos nosotros sin darnos cuenta. Si sientes que algo falla y no sabes muy bien qué es, quizás es un buen momento para analizar a las personas que dejas entrar en tu vida.
Para ayudarte un poco más aquí te dejo una lista de cosas a tener en cuenta para saber qué amigos son realmente buenos para ti.
1. Una amistad buena debe querer respetar tus límites.
Suena obvio, ¿no? En teoría sí, pero en la práctica aquí flaqueamos. Primeramente tenemos que perder el miedo a poner límites y segundo tenemos que ser consecuentes con ellos. Ejemplo:
Si cada vez que quedas con tu amiga Mari Pili para comprar ropa te remarca que tienes un gusto muy hortera, que el suyo es estupendástico y eso te hace sentir como el culo, lo suyo es comunicarlo de manera asertiva. Decirle a Mari Pili que esos comentarios son hirientes, que no te resultan nada agradables de escuchar y que estaría genial que parara de hacerlos.
Aquí Mari Pili si es una buena amiga, empatizará contigo y dejará de hacerlos.
Si es una amiga de mierda te soltará un comentario evasivo, se quitará la responsabilidad de encima o te atacará diciendo que la culpa es tuya porque eres muy sensible y hará lo que le salga del coño. Ahí tenemos a una amiga de mierda que es mejor mandar a cagar.
2. Una amistad buena quiere entender tus necesidades, respetarlas y llegar a un punto medio entre ambos.
Las personas podemos llegar a ser muy diferentes. Por eso es importante tener claras nuestras necesidades como humanos, aquello que nos hace bien y nos hace mal y transmitirlo con el mayor tacto posible.
Una amistad buena para ti es aquella que no solamente quiere entender y respetar tus necesidades, sino que además quiere llegar a un punto medio entre ambos. Ejemplo:
Manolo ha propuesto un plan: ir a la playa. Pero a ti te resulta una experiencia de lo más desagradable. La arena se te mete por donde no toca, la sal te deja la piel reseca, el sol te daña los ojos… y se lo comunicas de manera asertiva. Si es un buen amigo, Manolo cambiará el plan y aceptará hacer algo con lo que los dos podáis disfrutar y estar a gusto. Si es un amigo de mierda se la sudará lo que tu quieras y se irá con otras personas a la playa. En tal caso, a Manolo le importa un comino tu amistad y solo busca gente con la que hacer lo que él quiere. Manolo es un amigo de mierda. Fin.
3. En una amistad buena para ti el interés y el esfuerzo por construir es recíproco.
Si siempre eres tú la que tira del carro, la que escribe, la que propone de quedar, la que se mueve… ahí no es. Aquí tenemos que tener en cuenta los niveles de amistad. No es lo mismo un colega casual que una amistad cercana.
Habrá muchas personas que te deseen lo mejor, con quien te lo pases genial cuando os encontréis y luego no muevan un dedo para escribirte, verte o hacer cosas contigo en años (o nunca). Ese tipo de personas tampoco te conviene tenerlas en tu círculo cercano.
No por nada malo, es probable que sean unas bellísimas personas, pero es evidente que su interés por tenerte en su vida es 0. Por lo tanto, ¿para qué ibas a querer cerca a alguien que tiene 0 interés en construir contigo?
Cuando una persona realmente quiere construir una amistad (o una relación de pareja) sana contigo, se nota. El esfuerzo y el interés es mutuo. Si no lo es… mejor vete de ahí (reduce tu implicación en ese vínculo) o te acabará costando la autoestima. Créeme.
No se trata de demonizar a todo aquél o aquella que no quiera lo mismo que tú, pero sí tenemos que ser muy conscientes de que no somos para todo el mundo (y todo el mundo tampoco es para nosotros).
4. Una amistad buena para ti sacará tu mejor versión, no la versión que está en modo supervivencia.
Aquí hay poco que explicar al respecto. ¿Vuelves a casa con ansiedad después de quedar con esa persona o con las pilas super cargadas y con ganas de hacer más cosas? ¿Esa amistad no para de generarte dudas y hace que le pegues mil vueltas a la cabeza o te sientes tranquila, segura y relajada?
Una de las cualidades más evidentes de que alguien es bueno para ti es que cuando te relaciones con esa persona sacará la mejor versión de ti.
Si cuando te juntas con esa persona constantemente se activa la alerta en tu sistema nervioso y tu modo de supervivencia, entonces es que es una amistad de mierda.
5. Aprende a construir relaciones sanas.
Aunque está super genial analizar a las demás personas para ver si nos hacen bien o nos hacen mal, también tenemos que ser capaces de volver el foco hacia nosotros mismos para determinar en qué punto estamos fallando (si es que estamos fallando).
¿Te comunicas de manera pasivo-agresiva?
¿Te pones a la defensiva o te enfadas cuando los demás no quieren hacer lo que tú quieres?
¿Mandas a la mierda a las personas a la mínima que dicen algo que no te gusta en vez de hablar las cosas y ver si se puede llegar a un entendimiento mutuo?
¿Haces ghosting o das excusas porque te da miedo la reacción de los demás si te sinceras?
Entonces quizás quien no es capaz de construir amistades sanas eres tú.
Si queremos tener vínculos sanos quienes primero deben aprender a construirlos somos nosotros. De lo contrario sería muy hipócrita. Pero no te preocupes. Si has respondido que sí a las preguntas anteriores puedes empezar por ser sincera contigo misma, volver a leer las claves que te he dado y aplicarlas en sentido inverso. Es decir, ver si tú haces esas cosas por los demás.
Y si no las haces, ahí tienes tu punto de partida para empezar a construir relaciones sanas con las personas que te importan de verdad.
6. Confía en tu instinto.
Si eres una de esas personas sensibles que cree en la bondad del ser humano me temo que lo que voy a decir a continuación quizás te duela un poco, pero es absolutamente necesario: las personas mienten.
No me mal interpretes, no tiene nada de malo ser buena persona, ¡al contrario! Hacen falta muchísimas más personas sensibles y bondadosas en este planeta. Pero vivimos en un mundo atroz donde la mayoría mienten constantemente (incluso a ellos mismos) y son incapaces de decir la verdad (porque quizás les conviene tenerte ahí, por miedos, por traumitas, por falsa empatía… eso da igual).
Lo importante es que no te quedes con lo que la gente dice sino con lo que hace. Para ser más exactos, voy a citar a una psicóloga que me gusta mucho llamada Silvia Llop que dice “créete los negativos e ignora los positivos”. (aquí tienes el instagram de Silvia)
Lo que significa que si esa persona te dice que te quiere mucho, que tiene muchas ganas de verte pero luego no mueve un dedo ni hace planes contigo, ahí no es.
Si te dice mucho de quedar, quiere hacer muchos planes contigo pero cuando estás con esa persona te drena la energía y acabas cuestionándote toda tu existencia y tu autoestima, sal de ahí cagando leches.
Confía en tu instinto. Confía en tu intuición. Confía en ese sentimiento que hay dentro de ti que te dice que algo falla en ese vínculo, porque el 90% de las ocasiones tendrá razón y escucharlo te ahorrará muchos dolores de cabeza y un tiempo de vida precioso.
Recuerda que Tú no eres para todo el mundo.
Y todo el mundo tampoco es para ti. Tratemos de no demonizar a las personas que no pueden o no quieren darte el tipo de vínculo que tu deseas. Están en su derecho. Tú no eres para todo el mundo y está bien.
Eso significa que no le vas a caer bien a todo el mundo. Que sí, que eres una tía (o un tío) de puta madre, super maja, graciosa, inteligente y guapísima, pero aún así habrá gente que no quiera ser tu amiga y está bien.
No podemos pretender gustarle a todo el mundo (tampoco te lo recomiendo, es agotador, ya lo probé en su día, no vale la pena).
Del mismo modo también tú te vas a cruzar con personas con las que no vas a querer tener una relación de amistad cercana y está bien.
Las decisiones de los demás y sus preferencias no determinan tu valor ni tu capacidad para obtener y construir el tipo de relaciones sanas que deseas. Así que si alguien no quiere o no puede darte el tipo de vínculo que tu quieres, simplemente ahí no es. Reajusta tu nivel de implicación en el vínculo si fuera necesario y sigue con tu vida. Porque hay miles de personas maravillosas en este mundo que SÍ que quieren construir.
Te mando un abrazo enorme,
Ada Luna 🌙✨


Creo que necesito la segunda parte. La continuación. Personalmente creo que es mucho más difícil encontrar ese pequeño círculo que te ayude a crecer. Es más, creo que son pequeñas personas aisladas entre sí pero que al final cumplen esa función.
Ahora, qué piensas que podría pasar si ese pequeño círculo que te ayude no llega, o cómo dije, sea tan pequeño y separado entre sí que sea cómo si no estuviera.
¿Sería mejor ese tipo de “soledad” auto inducida o sería preferible activar el modo supervivencia? Ese que puede pretender llevar buena relación con todos (aunque internamente sepas que no serán amistades sinceras)