El dinero no da la felicidad, ¿o sí?
Herramientas para encontrar la paz cuando no vemos la salida.
Sabemos de sobra que la vida puede llegar a ser muy jodida. Si estás pasando por un momento de dificultad o llevas tiempo aguantando una situación de “vacas flacas” y la cosa no mejora, déjame decirte, antes que nada, que te entiendo (yo estoy pasando por una situación similar).
Es completamente normal que el cúmulo de estrés, ansiedad, frustración e incertidumbre que genera el no saber si llegarás a final de mes, no encontrar trabajo o no poder ahorrar para así proveerte de un colchoncito financiero que te aporte seguridad, acaben haciendo mella en la autoestima de cualquiera.
Quien te diga que tu bienestar no puede depender del dinero es que tiene la empatía en el agujero anal o no ha pasado por una situación de verdadera escasez monetaria en su vida.
Si bien es cierto que el dinero por sí mismo no da la felicidad y no debería ser el único factor a tener en cuenta para ser felices, por suerte o por desgracia en esta sociedad (moderna del primer mundo) necesitamos el dinero para sobrevivir. Tener dinero nos proporciona seguridad, lo que nos da tranquilidad, libertad y paz mental.
Lidiar con la falta de éste no es tarea sencilla, sobre todo cuando nadie nos ha enseñado a hacerlo.
En esta newsletter me gustaría darte algo de cobijo y confort facilitándote herramientas que te ayuden a aliviar la tensión y la incertidumbre que puedas estar sintiendo en los momentos de dificultad.
Si te sirve de ayuda, guárdate este correo y tenlo siempre a mano, como una pequeña guía con pasos sencillos a seguir cuando la vida te sobrepasa o te satura.
1. “Siempre va a haber alguien que esté peor que tú” (no es lo que parece, sigue leyendo)
Todos tenemos a una Karen o a un Manolo en nuestro cerebro que nos suelta frases de mierda en el peor momento (algunos lo llaman “el cuñao”). Lo que te acabo de decir en el título es una de esas frases de mierda, así que vamos a decirle a la Karen gilipollas de tu cerebro, que no para de invalidar tus emociones, que se calle la boca un ratito :)
Sí, puede que haya personas en este mundo que lo estén pasando peor que tú, pero eso no hace que tu dolor sea menos válido o que no tengas derecho a quejarte por tu situación.
El hecho de que haya personas en este mundo muriendo de hambre no invalida tu experiencia de vida, ni anula tu sufrimiento, ni te quita el derecho a sentirte mal, a pasarlo mal, a quejarte, a sentirte como el puto culo.
Tienes derecho a sentirte mal aún si tienes un techo y comida caliente sobre la mesa.
Invalidar tus propias emociones solo hará que caigas en depresión por negar una parte de ti que no se está sintiendo bien, sin importar las circunstancias que te rodeen.
Así que si en los momentos de dificultad, incertidumbre y angustia, no para de salirte una vocecita que te dice que no tienes derecho a quejarte porque hay gente en este mundo que lo está pasando peor que tú, dile:
—¡Cállate la boca, Karen!
2. Está bien no estar bien. Primero llora y desahógate, encontraremos la solución después.
¿Sabes eso que dicen de que el primer paso es reconocerlo? Pues en la mayoría de ocasiones es verdad. Cuando nos sentimos mal, a nuestro cerebro se la suda si es porque te has roto una uña del pie, si es porque no llegas a fin de mes, o si es porque un gilipollas te está insultando en internet.
Tus circunstancias no determinan tu derecho a sentir malestar. Tus circunstancias no determinan la validez (o invalidez) de tu dolor.
Así que permítete llorar.
Permítete sentir esas emociones de angustia, de pesadez, de vacío.
“¿Se supone que me tienes que ayudar a no estar mal y me estás diciendo que me regodee en la mierda? ¡No quiero sentirme mal!”
Sí, sé que suena a locura esto. Pero la manera de transitar las emociones negativas y eliminarlas de nuestro cuerpo no es evitándolas, sino sintiéndolas.
No se trata de ponerte una película para evadirte y que te haga a llorar (aunque a veces ayuda). Sino de estar un momento contigo misma, sin distracciones y admitir que te sientes como el puto culo en este preciso momento. Abre el grifo, deja que caiga a chorro limpio. Llóralo todo. Permítete el espacio de expresar ese malestar.
Porque a veces nos invalidamos a nosotras mismas diciéndonos cosas como “esque claro… como hay gente que está peor que yo, no tengo derecho a quejarme. No estoy bien, pero voy tirando. No tengo derecho a llorar por esto. Si lloras por esto, madre mía el día que lo tengas peor…”— ¡Cállate Karen!
No hay nada que pudra más el alma que quitarnos el derecho a expresar nuestro dolor. En esta sociedad parece que tengamos que ser fuertes y valientes y duros las 24h, que para sentir dolor tenemos que tener una causa super justificada o sino ya somos unos blandengues, unos débiles… La invalidación emocional es violencia (incluso si es auto-infringida).
Tienes derecho a llorar, aún cuando haya personas en este mundo que lo estén pasando peor que tú. Tienes derecho a llorar. Tienes derecho a quejarte. Tienes derecho a sentirte como el puto culo independientemente de tus circunstancias.
Está bien no estar bien.
Dítelo a ti misma.
No te quedes solo con leerlo. Dilo en voz alta.
—Tengo derecho a llorar. Tengo derecho a sentirme mal por la situación que estoy viviendo. Las experiencias de las demás personas no determinan la validez de mi sufrimiento. Tengo derecho a sentir dolor aunque haya personas en este mundo que lo estén pasando peor que yo. Cualquier persona en mi situación, teniendo mis mismas condiciones, se sentiría como el culo.
¿Notas como Karen ya comienza a hacerse pequeñita? Bien, sigamos ☺️
3. Crea un espacio que te permita poner en pausa tus preocupaciones. Al menos durante una hora.
Lidiar con la escasez económica y la incertidumbre del porvenir es una de las peores situaciones a la que podemos enfrentarnos (más aún si eres autista). Hay a quien no le cuesta nada, que ni siquiera piensa en ello y sigue con su vida sin más. Yo no soy una de esas personas.
No hace falta ser un obseso del futuro para que la incertidumbre te angustie. Es completamente normal sentir estrés, ansiedad y malestar cuando el provenir está en medio de una nube. Sobre todo cuando está relacionada con la estabilidad económica (o la falta de ella). Porque como ya hemos visto al principio: el dinero nos da seguridad, y la seguridad nos aporta tranquilidad, libertad y paz mental.
Así que es completamente normal que en situación de escasez monetaria, lo primero que se vaya a la mierda sea la paz mental y la tranquilidad.
No voy a soltarte una frase de Mr. Wonderful a lo “no te preocupes que todo saldrá bien! :DDD” “¡Ánimo! Esto también pasará!" porque cuando estamos en la mierda ninguna de esas frases ayudan. Menos aún cuando llevamos aguantando una mala racha durante meses o incluso años. Llega un punto en que dar las gracias por lo que tienes no es suficiente.
Lo que necesitamos son soluciones. Y para ver esas soluciones necesitamos claridad.
Difícilmente encontraremos soluciones, ni tomaremos las mejores decisiones para con nuestro bienestar a largo plazo estando en un estado de ansiedad, necesidad y desesperación.
“Entonces… ¿cómo salgo de esta si no paro de sentirme mal, si necesito el dinero desesperadamente?”
Pues vamos a crear un pequeño espacio que te ayude a aliviar la tensión mental, al menos una hora al día.
¿No crees que tú también te mereces descansar mentalmente aunque sea solamente una hora? Ya te digo yo que sí.
¿Crees que podrías poner en pausa toda esa vorágine de pensamientos y preocupaciones solo durante una hora al día? Luego si quieres puedes volver a darle mil vueltas a las cosas. Pero ahora mismo vamos a pausarlo todo solamente durante una hora. Porque tú también te mereces un ratito paz, también te mereces disfrutar de la vida aunque no tengas la solución a todos tus problemas.
(Y si tu Karen te dice que no tienes derecho a disfrutar durante una hora, a reírte o a disfrutar porque estás en números rojos, ya sabes qué tienes que decirle: ¡Cállate la boca Karen! jaja ¿Me ha parecido ver una risita? ¿Una pequeñita? ¿No? Bueno, sigamos…)
Si estás leyendo esto y resuena contigo, estoy segura de que ya estás haciendo todo lo posible (y un poquito más) para tratar de salir de la situación en la que te encuentras. Así que no te machaques. Si las cosas no están saliendo no es porque no lo estés intentando lo suficiente. Permítete descansar.
Durante una hora al día quiero que hagas algo que realmente te divierta o te relaje sin pensar en nada más allá. Al principio puede que te cueste volver a conectar con lo que te hace feliz, es normal. A veces a mí también me pasa. Pero inténtalo. Aquí te dejo una lista de cosas que puedes hacer para poner en pausa tu cerebro momentáneamente:
Ver una peli que te guste.
Jugar con tus hijos, nietos o sobrinos (si tienes).
Pintar o dibujar. Ya sea sola o con tus amigas.
Ponerte música que te gusta (y qué quizás ya se te había olvidado)
Hacer crochet, papiroflexia, manualidades, cerámica, tejer...
Quedar con alguna de tus amigas para pasear (las de verdad, esas a las que se la suda que le cuentes tus dramas y sabes que te van a apoyar).
Sentarte en un parque a escuchar los pajaritos y disfrutar del sol.
Ir en bici, correr, hacer yoga o algún deporte/ejercicio que te guste.
Escuchar un podcast que te haga reír.
Disfrutar del atardecer.
Jugar a un juego de mesa con tu familia o amigos.
Escribir.
Cocinarte algo rico que hace tiempo que no comes, poniendo el foco de atención en que esa comida está repleta de nutrientes super ricos que van a beneficiar a tu cuerpo.
Leer algún libro que te gusta y has estado posponiendo por no tener tiempo.
Escuchar una meditación para relajarte antes de dormir.
Se trata de que durante ese ratito, esa hora, dejes a un lado a la Karen de tu cerebro (o al Manolo) y a los pensamientos cíclicos. Solo durante una hora, mantén tu mente en esa actividad sin pensar en nada más allá. Cuando acabe esa hora ya tendrás tiempo de sobra para preocuparte otra vez.
Sé que parece una tontería. Que la Karen de tu cerebro te estará diciendo “yo no tengo tiempo para estas chorradas”. Pero disfrutar de ese ratito, por pequeño que parezca, te ayudará a calmar la mente. Y por ende te ayudará a ver las cosas desde otra perspectiva, encontrar soluciones y contemplar posibilidades que quizás no habías tenido en cuenta hasta el momento.
Permítete disfrutar de esa hora durante los próximos 3 días y ya me contarás.
Si te gusta la propuesta de las meditaciones, aquí te dejo un par de mi canal de youtube que te ayudarán a rebajar la ansiedad en momentos difíciles.
4. Hora de pasar a la acción. Soluciones y ayuda.
Si has seguido los pasos anteriores, estoy segura de que la ansiedad que sentías se habrá rebajado bastante y ahora estarás viendo las cosas de otra manera.
Así que ahora toca pasar a la acción y encontrar soluciones.
Por desgracia en esta newsletter no puedo ofrecerte la solución a todos tus problemas (porque sois muchas personas y no puedo leeros la mente, solo soy una persona escribiendo delante de su ordenador). Si tuviera una varita mágica que al agitarla eliminara todos los males del planeta tierra, créeme que lo haría. Pero quizás pueda aportarte una visión que te ayude a encontrar las tuyas.
Creo que para encontrar las soluciones a ciertos problemas, debemos hacernos las preguntas correctas.
Por ejemplo: preguntarte porqué tu jefe no quiere renovarte el contrato no te ayudará a quedarte en la empresa (y encima te hará sentir culpable). Pero si vas y le preguntas qué podrías mejorar para ofrecer un mejor servicio en la empresa, quizás hagas que cambie de opinión al respecto de tu trabajo porque ve que tienes interés e implicación.
¿Qué pequeña acción podrías hacer ahora mismo para mejorar tu situación? Nada de grandes gestas. Algo pequeño que puedas hacer ahora mismo. Quizás mejorar tu currículum. Inscribirte en algún curso gratuito para renovar aptitudes. Pedir un aumento o rebajar la carga laboral. Échale imaginación, pero no tengas prisa en encontrar la respuesta. Cualquier pequeña acción cuenta.
¿Hay alguien a quien puedas pedirle ayuda? Si estás en una malísima situación y tienes un entorno de mierda, es probable que tu familia no sea un punto de apoyo fiable, no obstante hay mucha gente en este mundo dispuesta a ayudar. No creas que eres una floja por no poder tú sola. Pedir ayuda es de valientes. Quizás haya amigos que puedan echarte una mano a nivel económico, con temas de ropa, con habilidades, con contactos…
¿Hay algún puesto de trabajo para el que no hayas echado currículum todavía? Cuando se trata de autoestima, el dinero no está exento de ella. Lo que quiero decir es que a veces miramos por debajo de nuestras posibilidades y normalizamos trabajos que nos hacen desgraciados porque creemos que no vamos a encontrar nada mejor. Con esa creencia nos venimos abajo y ni siquiera intentamos mejorar nuestra situación porque ya de primeras pensamos que será imposible. Y si es imposible, para qué intentarlo, ¿verdad?—una Karen salvaje apareció, ya sabes lo que tienes que hacer con ella 👀
Piensa si hay alguna empresa en la que gustaría trabajar o algún puesto de trabajo que crees que se te daría bien y aún no te has atrevido a echar currículum.
5. Recuerda que esto es solo un capítulo de tu vida (o unos cuantos), pero no el final de tu historia.
Los días difíciles parecen eternos cuando los vivimos, pero en realidad solo son capítulos dentro de una historia más grande. La situación que estás viviendo no determina tu valor. Ni este momento de incertidumbre determina lo que sucederá en tu futuro.
Es en los peores momentos de nuestras vidas que más nos urge la necesidad de que las cosas cambien YA. Pero es importante mantener la calma y la paciencia sabiendo que cualquier acción que tomemos, por pequeña que sea, está ayudando a desatascar el engranaje y hacer que las cosas fluyan favorablemente para nosotros (incluso aunque no veamos los resultados de inmediato).
Sigue caminando, aunque cueste, sigue insistiendo.
En el momento menos pensado puede surgirte una nueva oportunidad, un contacto nuevo, una oferta de trabajo mejor, una ayuda que no esperabas. No pierdas la esperanza (aunque sea más fácil decirlo que hacerlo, lo sé. Solo pretendo animarte y darte palabras de aliento que te ayuden a seguir adelante en este momento).
Todo sigue moviéndose, incluso cuando no lo ves.
Gracias por haber compartido este momento 💗


