El email marketing me seca
Y mucho...
Últimamente no paro de ver más y más gente subiéndose al carro del email marketing. Es normal. Desde mediados de 2024 vemos que las redes sociales están perdiendo fuelle entre la población adulta. Especifico esto de la población adulta porque ya sabemos que los adolescentes están enganchadísimos a las redes sociales y a tiktok. Pero la población adulta parece que se está empezando a dar cuenta de lo dañinas que son las redes sociales para la salud mental y que hay vida más allá.
Una vida tranquila y maravillosa, por cierto.
El caso es que con esta corriente del desapego a las redes sociales y el hervor de querer conectar con nosotros mismos porque evidentemente es más beneficioso para nuestra salud pasarnos 2 horas paseando por la naturaleza que estar dos horas haciendo scroll en instagram, el marketing también ha cambiado.
(No te preocupes que esto no es un email para hablar de las nuevas técnicas de marketing. Uff.. cómo aborrezco esa tendencia…)
Y con esta nueva corriente de adultos (con poder adquisitivo) que se van de las redes sociales han salido un montón de coaches que te incitan a pasarte al email marketing mientras te venden sus cursos de cómo vender más con el email marketing. Menuda paradoja.
Espera, voy a hacer un pequeño inciso. Si no sabes lo que es el email marketing te lo explico brevemente. Consiste en lograr que un montón de gente se suscriba a tu newsletter, sin importar como, para después spamearlos día si día también (vamos, escribir correos a diario) con tus cursos o lo que sea que vendas. Obviamente tiene su truco. La cosa no es enviar un correo vacío a lo “oye! compra mi curso!” sino más bien lograr convencer al lector, mediante el contenido del email diario, que comprar tu curso es lo mejor que puede hacer. Y para ello se utilizan muchas técnicas, como por ejemplo contar anécdotas que hagan que el lector conecte con la historia que les estas contando para luego, al final del email, venderles tu curso. Y claro, una vez enganchas a alguien con la historia (aunque no tenga nada que ver con tu curso) es muy difícil que no pique el cebo.
Este tipo de email es abusivo y debería de estar prohibido.
He de reconocer que al principio yo también caí. Es de lo más sencillo hacerlo. Te escribe Manu, coach de negocios, para ayudarte a impulsar mejor tu negocio. Te dice que este año 2025 es tu año y que vas a petarlo si sigues sus consejos. En el primer email te da un par de tips sencillos y gratuitos para mejorar tu negocio. Los aplicas y te das cuenta de que funcionan. «¡Ostras! Pues igual sí sabe de lo que habla este tío» Ya has picado.
Decides seguir leyendo sus correos diarios. De vez en cuando te suelta algún que otro tip superficial que te va bien. Te dice que eso que está compartiendo contigo es solo un 1% de todo lo que él enseña y empiezas a plantearte si comprar uno de sus cursos te saldría rentable. Porque claro, imagínatelo… Si has aplicado esos tips y ya te funciona siendo solo el 1%… lo que podrías hacer con el 99%!!— ya has vuelto a picar otra vez.
Así es como funciona.
Y es normal que funcione porque la técnica está creada con un arte de manipulación magistral. Tanto es así que tú ni siquiera te das cuenta de que te están manipulando. (por si acaso te lo has preguntado, esa es la razón por la que las personas se meten en una relación de maltrato y luego les cuesta muchísimo salir, porque los manipuladores lo hacen tan jodidamente bien que tú ni siquiera te das cuenta de que te están manipulando hasta que ya es demasiado tarde).
Pero al cabo de un tiempo los correos dejan de ser significativos. El contenido deja de tener calidad y no es más que un spam constante de “compra mi curso que te va a ir fenomenal”. Y puede que así sea, pero mientras tanto ahí estás, pagándole las vacaciones y las casas nuevas a esa persona que te dice cómo hacer email maketing para que tú también vivas de manipular a los demás.
Todo este modelo de negocio funciona muy bien, pero me seca hasta el extremo.
¿En qué momento nos hemos auto-convencido de que la mejor forma de venderle algo a alguien es manipularlo para convencerle de que tu producto es el mejor? (esto es una pregunta retórica, porque este tipo de marketing, en el que te hago creer que tú necesitas lo que yo vendo y que además lo que yo te ofrezco es lo mejor, ha existido toda la vida. Sin embargo no deja de parecerme de lo más dañino. Hemos vuelto a los años 50).
Algo parecido pasa también en substack. Cada vez veo más páginas que consisten en “cómo petarlo en substack y poder vivir de ello” y no son más que correos con directrices marcadas por esta misma cultura del maketing abusivo y la manipulación los cuales acaban teniendo miles de seguidores porque hay miles de personas que quieren petarlo en substack, por lo que se suscriben a esas newsletters y luego te dicen “¿ves? yo lo he petado” mientras te siguen vendiendo tips superficiales y contenido barato escrito en 10 minutos.
No me mal interpretes (o sí, haz lo que quieras que para eso es tu vida y yo no estoy en tu cabeza), no pienso que tenga nada de malo recordarle a tu público de vez en cuando que tienes un libro maravilloso a la venta o que tienes un curso super chulo que pueden comprar, si es que les interesa. Pero una cosa es crear contenido de calidad con algún que otro recordatorio de tu trabajo y otra muy diferente es crear contenido vacío que enganche para que compren tus cursos.
Eso es muy dañino.
Como sociedad nos hace un flaco favor ver que las personas más ricas son aquellas que tienen que usar este tipo de técnicas engañosas para vender. Porque nos implanta la creencia inconsciente de que el mejor (y casi el único) método de vender es manipular, engañar y crear contenido vacío que sirva como cebo. De lo contrario, si eres honesto, sincero y transparente, jamás te harás rico.
Sinceramente, me niego.
Me niego a formar parte de ese mundo.
Me niego a creer que la gente cada vez tiene menos capacidad de discernimiento. Que compran como patos en granja siendo presa del granjero que los quiere hacer paté (un proceso horrible, por cierto. Si no sabes cómo hacen el paté, búscalo y si tienes un poco de empatía no volverás a comer paté en tu vida). Siendo presa de contenido de baja calidad a precios por encima de lo que realmente valen.
Me niego a contribuir a una sociedad que manipula constantemente con tal de ganar dinero. Que es incapaz de hacer una venta honesta, sincera y transparente con la intención de ayudar y no con el foco puesto en enriquecerse.
Quizás sea una perspectiva demasiado idílica para el mundo que hemos construido pero me gustaría pensar que se puede vender siendo decente.
Diciendo “Mira esto es lo que hago. No sé si te va a servir porque no sé tus necesidades, pero te aseguro que lo he creado con muchísimo amor. Tal vez mi producto no sea óptimo para ti y está bien, pero si me dices lo que necesitas quizás te pueda aconsejar mejor y recomendarte un producto que te sirva (aunque no sea el mío).”
Pero claro, todos los coaches de venta te dirán que eso es una técnica malísima para hacer que te compren. Que te estás vendiendo fatal y que tienes que usar la persuasión (palabra que suena muy bien pero que al final no es más que un eufemismo de manipulación y presión social. Es decir, insistir en algo y camelar hasta que la otra parte ceda).
En fin…
Hasta aquí mi newlsetter de hoy.
Sinceramente os digo, me encantaría que mis textos os hicieran reflexionar de algún modo. Incitaros a pensar por vosotros mismos, tener auto-crítica y discernimiento para poder elegir de manera consciente y que no os coma el coco el coach de turno que os intenta vender.
Pero en vista de que el coeficiente intelectual medio global parece que cada vez está más y más bajo (directamente relacionado con el auge del consumo de contenido banal en redes sociales) quizás estoy pidiendo demasiado.
No obstante, querido lector o lectora, por mi parte sentencio y afirmo que jamás me cansaré de intentarlo.
Aunque solo haya una mente despierta en este mundo capaz de ver más allá. Seguiré intentándolo.
Que tengas una feliz semana.
Y gracias por haber compartido este momento conmigo.





Me ofende un poco que no me hayas vendido ningún curso al final. Es broma jajaja, muy buen post. La verdad es que es una tendencia que, como todo, llegará a su fin y la gente le hará el mismo caso que a otras técnicas publicitarias "pasadas de moda". Sin embargo, también hay mucha gente que es una autoridad en una materia, te aporta contenido de muchísimo valor gratuito, y además (hay que remarcar mucho el término "además"), tienen un curso que te puede ayudar a profundizar mejor o especializarte. Escasean los que son buenos de verdad, pero los hay. Aunque desgraciadamente hay mucho vendehumo que hace borrosa la lente. Saludos!