"La práctica hace al maestro"
Una guía para convertir tus pasiones en hábitos sin morir en el intento
¿Alguna vez te ha pasado que quieres aprender una nueva habilidad pero nunca tienes tiempo para ello?
La vida adulta es de por sí muy estresante y entre el trabajo, la casa, la vida social y los hijos (si tienes) es normal que te resulte complicado hacer hueco para algo más. Y al terminar el día te encuentras a ti misma exhausta en el sofá, cogiendo el mando a distancia para poner cualquier serie o película de netflix que te ayude a evadirte momentáneamente del estrés del día a día. En ese momento no te apetece para nada ponerte a pintar, a aprender una nueva habilidad, a limpiar las persianas porque ya están llenísimas de mierduski, a leer ese libro nuevo que te has comprado, a cambiarte de ropa y salir a correr porque hace tiempo que notas que al subir las escaleras te ahogas… Y acabas diciéndote a ti misma “puff… ya lo haré mañana”.
Pero mañana vuelve a suceder lo mismo.
¿Te suena?
Bien. Pues si ese es tu caso (te entiendo porque también era el mío hasta hace poco) no te preocupes porque en esta newsletter voy a ayudarte a tomar esas pequeñas decisiones conscientes que te acercarán más y más a la vida que realmente deseas experimentar (en el presente, se acabó eso de dejarlo para mañana).
¿Cómo convertir tus pasiones en hábitos?
Seguro que has escuchado mil veces frases del tipo “la práctica hace al maestro” “la inspiración te tiene que encontrar trabajando” “lo importante es la disciplina, no la motivación” y lo cierto es que tienen toda la razón del mundo, pero hay que saber aplicarlas teniendo en cuenta tu ritmo de vida y tus necesidades.
Como persona neurodivergente eso de la disciplina estricta siempre me ha costado horrores (y me hacía sentir muy culpable por no poder cumplir con las expectativas marcadas por la sociedad), hasta que empecé a ver la disciplina a mi manera. Disciplina puede ser ir a correr todos los días a las 7 de la tarde, siempre a la misma hora. Pero también es disciplina hacer ejercicio 3 veces por semana donde cada semana eliges los días y las horas que mejor te vayan. ¿Ves la diferencia?
Puede que lo segundo te parezca un caos, pero sigue siendo disciplina. Bien, pues como este ejemplo va todo lo demás, así que no me entretengo más y vamos con esos tips maravillosos.
1. Enfócate en una cosa a la vez (o en pocas).
Lo primero y fundamental es que tengas claro qué quieres incorporar a tu vida y te enfoques en ello. Haz una lista de todo lo que te apasiona y que quieres convertir en un hábito.
De la lista que hayas hecho, prioriza. Elige qué de todo te hace más ilusión y si hay cosas compatibles (eso dependerá de cuánto tiempo quieras dedicarle a cada actividad, te explico más en el siguiente punto) y descarta aquellas que sean menos importantes para ti, por ahora.
Ejemplo de mi Lista:
Quiero mejorar en la pintura.
Escribir todas las semanas y lanzar mi libro.
Incorporar el ejercicio a mi rutina.
Aprender un nuevo idioma.Leer más.
La importancia de este ejercicio reside en priorizar y enfocar nuestra energía. Al centrar la energía en pocas cosas las desarrollaremos antes, evolucionaremos más rápido y por lo tanto antes veremos resultados. Lo que nos llenará de motivación y satisfacción personal que nos ayudará a seguir con esos nuevos hábitos.
🧠 Apunte para neurodivergentes: si eres neurodivergente es posible que quieras hacer un millón de cosas al mismo tiempo (te entiendo porque yo también soy así). Por eso digo que es mejor que te centres en pocas cosas, porque sé que eso de elegir solamente una es imposible dada nuestra condición.
Si sientes que te cuesta mucho encontrar la motivación o el enfoque para hacer las mismas cosas durante mucho tiempo, te recomiendo elegir 3 cosas que te motiven cada semana.
Por ejemplo: esta semana me voy a centrar en pintar, mejorar mi técnica de baile y salir a correr. Al acabar la semana vuelve a tu lista de cosas que te apasionan y decide en qué 3 cosas te vas a centrar la próxima semana, y así sucesivamente.
Si siempre te has dejado llevar por el impulso motivacional es normal que al principio te cueste. Pero nuestro cerebro (sea típico o divergente) se puede educar y debemos educarlo para que sea éste quien nos sirva a nosotros y no al revés.
2. Encuentra tu momento (disciplina a tu manera, sin excusas ni presión).
La frase de “es que no tengo tiempo” ya no nos sirve. De hecho te recomiendo que la tires a la basura ipso facto.
Lo que pasa por nuestro cerebro cada vez que que decimos eso, es un intento de justificar nuestras pocas ganas de cambiar de hábitos y hacer algo diferente. Si realmente quieres implementar a tu vida ese algo que te apasiona o empezar a aprender una nueva habilidad, cambia la frase de “no tengo tiempo” por “voy a encontrar/crear el momento idóneo para mí”.
Como humanos que somos en este planeta tierra, todos tenemos 24h en un día. Y tú tienes la capacidad para elegir y decidir qué hacer con ese tiempo. Sin excusas.
Así que vamos a encontrar/crear el momento idóneo para ti 🥰
¿Recuerdas lo que decía al principio de la newsletter de aplicar la disciplina teniendo en cuenta tu estilo de vida y tus necesidades? Pues ahora es cuando tenemos que ponerlo en práctica.
En vez de esperar a tener una o varias horas libres en tu agenda, (o dejarlo todo para el final) empieza dedicándole 10 minutos a esa actividad que quieres implementar en tu día a día.
Mira y observa atentamente tu rutina, todos los ratito muertos que tienes a lo largo del día y que podrías estar utilizando para practicar esa nueva habilidad. Te pongo mi ejemplo personal. Yo amo pintar, me encanta. Pero era una de esas cosas que siempre dejaba para el final. El resultado ya lo sabes por que es el mismo que el tuyo. Al final del día estaba demasiado cansada y siempre lo dejaba para mañana. Conclusión: se pasaba la semana y yo sin pintar.
Así que empecé a desmenuzar mi día a día y a preguntarme dónde podría yo poner esos 10 minutos en mi rutina. ¿En qué momento del día tengo ese espacio y no lo estoy utilizando? La respuesta me vino pocos días después. Casi siempre desayuno en el balcón de mi casa contemplando las nubes. Es un ratito que disfruto mucho ya que es mi momento de paz. Rápidamente me vino a la cabeza, ¿por qué no utilizarlo también para practicar 10 minutos de pintura? ¡Bingo!
Del mismo modo puedes encontrar tu momento del día perfecto, o ese rato en el que tienes “tiempo muerto” y lo puedes aprovechar para crear un nuevo hábito. Aquí te dejo algunos ejemplos:
Puedes ponerte un podcast de crecimiento personal o un audiolibro mientras pones la lavadora o haces las tareas del hogar.
Practicar un idioma nuevo mientras vas en coche al trabajo (con audios, hazme el favor de no estar con el móvil mientras conduces).
Puedes pintar, leer, escribir o estudiar mientras vas en tren.
Usar los tiempos de espera de las colas.
Si te encuentras dejándolo todo para el final del día y para entonces ya estás demasiado agotada, cambia el momento. Hazlo por la mañana, antes de comer o por la tarde, pero temprano. Hay un montón de ratitos a lo largo del día que podemos aprovechar. Ahora solo tienes que encontrar el tuyo. Y no te machaques si la primera semana no lo encuentras, tú sigue observando que poco a poco saldrá.
Ya ves que 10 minutitos no es nada. Cuando lo hayas convertido en un hábito, no te preocupes que el cuerpo mismo te pedirá más.
Si tu intención es conseguir un hábito de ejercicio quizás esos 10 minutos se te queden cortos, pero también considero que es mejor empezar con poco que no empezar. Empieza con 10 minutos de yoga al día, o pesas, o salir a dar un paseo y cuando te sientas cómoda con ello ve alargando esa franja.
3. Póntelo fácil. Prepárate las cosas con antelación.
Una de las cosas que más obstaculizan la práctica de nuevos hábitos es el proceso previo a ponernos a hacer esa actividad.
Dicho de otra forma, si te has propuesto salir a correr por las mañanas te resultará mucho más fácil si la noche anterior te preparas las zapatillas, la ropa de deporte y la mochila lista con el agua. De tal modo que al levantarte por solo tendrás que “dejarte llevar”.
Con el resto de hábitos funciona igual.
A mí personalmente me costaba muchísimo leer por las noches. Me había acostumbrado a la rutina malsana (para mí) de ver series o películas antes de dormir. Acababa acostándome tarde, durmiendo mal porque estaba sobre-estimulada y el día siguiente iba de culo. Pero claro, era mucho más fácil dejarse llevar por ese hábito que construir uno nuevo. Mi cuerpo ya estaba acostumbrado.
Y seguramente el tuyo también lo esté a las rutinas que llevas ahora mismo. Pero tengo una buena noticia, los seres humanos tenemos la facilidad evolutiva de adaptarnos.
Total que decidí que por las noches a partir de las 20:00h iba a desconectar del teléfono (ponerlo en modo avión) y apagar todo aparato electrónico. La tablet, apagada. El ordenador, apagado. Y antes de cenar me preparo la lámpara de noche y la vela para que esté todo listo. Así nada más termino de cenar lo único que tengo que hacer es sentarme a disfrutar de la lectura.
Este paso es el más sencillo y sin embargo es el que más dejamos de lado, precisamente por su sencillez, pero sus efectos son grandísimos. Así que no te lo saltes y ponte las cosas fáciles para no dejar que tu cerebro te camele con los mismos hábitos y rutinas de siempre.
4. Permítete equivocarte y fallar (adiós al síndrome del impostor).
El síndrome del impostor puede ser muy puñetero a la hora de crear nuevos hábitos. También lo son el exceso de perfeccionismo, querer hacerlo todo perfecto a la primera o sentir que lo que haces nunca está lo suficientemente bien, lo suficientemente perfecto. La culpa por equivocarte, sentir que eres un absoluto fracaso por no cumplir con aquello que te habías propuesto o que por equivocarte ya significa que no vales para ese algo que quieres lograr.
Es una mierda sentirse así y te entiendo (porque también he pasado por ahí).
Y el mejor remedio para combatir todas esas emociones es permitirte equivocarte, fallar, errar, hacer un truño, cagarla y estar conforme con ello.
Quítale el peso a eso de hacerlo mal.
Eres humano y eso implica que tarde o temprano la vas a cagar. Yo también, no pasa nada. Tu vecino también la va a cagar, y tu jefe, y tu mejor amiga. Equivocarse es parte de la vida y cuanto antes lo asumas y logres convertir tus fracasos en un juego, antes disfrutarás.
No te culpes ni te machaques si te habías propuesto practicar 3 días a la semana y resulta que solo has podido hacerlo uno. La semana que viene lo harás mejor.
No te presiones si lo que haces no es perfecto, al principio nunca lo será porque estás aprendiendo.
Equivocarte es el único camino que te llevará a hacerlo cada vez mejor.
Es posible que hayas tenido unos padres o educadores muy exigentes. Que tu valor personal esté inconscientemente ligado al éxito laboral o a la productividad. Pero ya no importa lo que pasara en tu pasado que te hizo creer que solo vales cuando haces las cosas bien. Ahora eres un adulto que puede darse valor a sí mismo.
Y te puedo asegurar que cuanto antes te hagas amigo de tus errores, antes lo disfrutarás.
Así que permítetelo.
Concédete el espacio para equivocarte, para aprender y mejorar.
PD. A lo largo de la newsletter te he dejado las imágenes de mis prácticas recientes de pintura. Ya ves que no son un Boticelli, ni un Miguel Ángel. Pero me siento muy orgullosa de ellas. Llevo muy poquito implementando la pintura a mi rutina pero ya estoy notando mejorías rápidamente y eso me ha llevado a querer hacerlo más.
Cuando le damos a resultados a nuestro cerebro, éste nos proporciona química buena, un chute de motivación y serotonina que nos ayuda a querer reforzar ese hábito. Aquí te dejo la lógica del cerebro muy simplificada:
Practico 10 minutos > Me siento bien porque he conseguido hacer algo que me gusta y que pensaba que no lograría (el nuevo hábito) > Veo resultados rápidamente > Me siento bien > Quiero hacer esto más veces.
Te digo esto con la intención de motivarte y servirte de ejemplo. Porque antes me costaba horrores pintar y me desmotivaba muchísimo. Pero ahora no solo he podido encontrar el ratito para hacerlo, sino que estoy notando mejoría rápidamente y no ha hecho falta practicar 4 horas al día para ello.
Y estoy segura de que si sigues mis consejos también podrás incorporar a tu vida nuevos hábitos y momentos en los que practicar esa nueva habilidad que tanto te apasiona y en la que te quieres desarrollar 💗
Espero de corazón que te haya servido. Gracias por compartir este momento conmigo 🥰





