La pregunta que te ayudará a mandar a la mierda a quien no te merece
Consejos de hermana mayor que me hubiera gustado recibir en mis 20
Cuando conocemos a alguien nuevo con quien conectamos, es fácil dejarse llevar por la chispa y “la magia” de los inicios (ya sea una relación de pareja o de amistad). Sobre todo si somos unas romanticonas, si hace tiempo que estamos solteras y tenemos muchas ganas de tener pareja o si tendemos a vivir las relaciones desde la ansiedad en vez de desde la calma y la seguridad en nosotras mismas.
Esa química nos prende por dentro, nos ilusiona, nos entusiasma, pero también nos atrapa. Y, sin querer, acabamos enganchadas a historias que en el fondo sabemos que no van a hacernos ningún bien.
Nos quedamos porque al principio todo fue bonito, porque quizás esa persona especial nos hizo love bombing y no éramos conscientes de ello (o decidimos no verlo), o porque era tanta la conexión que sentíamos con esa persona que decidimos pasar por alto todas las señales que nos estaban indicando que no estaba emocionalmente disponible para nosotras, que no nos iba a dar el trato que merecemos, etc…
Yo soy la primera que se ha quedado en relaciones dañinas porque tenía la esperanza de que esa persona cambiara, que volviera a ser la que me enseñó al principio o la que me dijo que era, pero en realidad nunca fue.
En esos casos, tengo una pregunta que te ayudará a mandar a la mierda, rauda y veloz, a quien no te merece. De momento a mí nunca me ha fallado. Es una pregunta que puede que te dé una pequeña hostia al principio, pero te dará la dosis de realidad justa que necesitas para volver a poner el foco de atención en ti y en tu bienestar e irte cagando leches de todas esas relaciones que en el fondo sabes que no van a acabar bien.
“¿Así es como quiero ser amada para el resto de mi vida?
Tan simple como eso.
«Ya pero Ada… es que mi persona era muy amable conmigo al principio, es que me ha dicho que va a cambiar, que más adelante sí me va a dar la relación que yo quiero.»
Marilo, siento ser yo quien te lo diga, pero esa persona no va a cambiar. Al menos no por ti. Las personas rara vez (por no decir nunca) cambian por alguien que no sea ellos mismos. Y mientras te promete que va a cambiar, ahí te quedas tú, esperando a que pase. Esperando a que la cosa cambie, a que mejore como persona, a que deje al ex definitivamente (o se divorcie), a que vuelva a tener la consideración y el trato amable que tenía contigo al principio, a que te de el tipo de relación que tú anhelas, mereces y necesitas. Pero, ¿realmente lo ha hecho? ¿Ha cambiado? ¿Ha hecho eso que te dijo que iba a hacer y lo ha mantenido en el tiempo?
Eso creía.
Cuando una persona te muestra quien es, créela. Aunque duela.
Aunque sea más fácil para nuestra herida empezar a justificar sus acciones, sus intermitencias y su falta de disponibilidad emocional con tal de quedarnos y por fin recibir amor. Pero ese amor no es sano. Y nunca lo será. No por nada, sino porque una relación sana no se construye bajo unos pilares que ya desde el inicio parecen de plastelina.
Si tras conocer a alguien durante un par de semanas, un mes o tres meses, ya estás viendo que hay incongruencias, idas y venidas, cosas que no encajan, que al principio era de una manera pero ahora se ha vuelto distante, que te da migajas cuando al principio te daba todo el pastel, si parece que casi pero al final nunca te trata realmente como te mereces, pregúntate sinceramente:
“¿Así es como quiero ser amada para el resto de mi vida?
Sin tratar de justificar nada. Teniendo en cuenta que esa persona YA te está mostrando cómo es. Tooodo eso que estás viendo, todo eso que está haciendo, la forma que tiene de hablarte, de tratarte, de ser contigo, así es como es.
Busca un momento para estar contigo, respira y respóndete honestamente. Y si la respuesta es no, vete.
Ni lo pienses.
Porque cuanto más tiempo te quedes en ese tipo de historias, más te costará salir después. Y, sinceramente, yo no quiero eso para ti.
Así que ámate, cariño 🌷
Que tú te mereces un amor sano y una pareja que te trate bonito siempre, no a ratos. Te mereces un amor comprometido y disponible que sea un espacio seguro para ti, un refugio de paz en el que te sientas en calma y las cosas fluyan de manera natural. No una trinchera dónde cada semana haya una amenaza de guerra y constantemente te haga saltar por los aires todas tus alarmas.
Te mereces una pareja sana que te trate como a una reina.
Pero para que esa persona maravillosa llegue (o la veas), tienes que dejar de entretener a todas esas historias que en el fondo sabes que no te hacen ningún bien, ni te aman como te mereces.
Te quiero 💗



Ya... pero Ada tendriamos que definir que es sano e insano ¿no lo crees?
Como decía Luis Piedrahita en algún momento, «el amor para alguien puede ser, tener un pie sobre el rostro»