Soy directora de cine 🎬✨
Una historia personal para motivarte a seguir creyendo en tus sueños (y en ti) sin importar lo que diga la gente.
Parafraseando a Guillermo del Toro, voy a permitirme la licencia de comenzar esta newsletter diciendo que soy directora de cine. Si soy buena, mala o regulinchi, eso no importa. Lo que importa es que soy directora de cine. (el reel motivacional lo tienes al final del post)
Hace unas semanas publiqué una newsletter en la que hablaba muy por encima de la importancia del entorno en nuestras vidas y de cómo este nos influye y nos contagia de un modo alucinante. (léela aquí)
Hoy te voy a contar una historia personal que me ha vuelto a recordar lo importante que es rodearnos de personas que nos impulsen a crecer y a brillar (en vez de rodearnos de personas que nos lleven a hacernos pequeños).
Esta semana pasada estuve hablando con un director (de cine y publicidad) y la conversación que tuve con él me decepcionó bastante.
Si me sigues en mi cuenta de asmr (@adalunaasmr) o en alguno de mis canales de youtube, seguramente ya sabrás que amo el cine sobremanera y que llevo mucho tiempo dedicándome a crear contenido audiovisual. De pequeña era de esas personas que se quedaba horas frente al televisor viendo películas. Yendo casi todos los findes al videoclub a alquilar los VHS del momento para sumergirme de lleno en las historias que contaban. Los Goonies, Jumanji, Indiana Jones, Regreso al Futuro, Contact, La máquina del tiempo, Waterworld, Hook… Las veía en bucle una y otra vez.
El cine era mi refugio, mi escape, mi guía, mi forma de entender el mundo, mi puente a la imaginación, a la fantasía, a la magia, a la belleza de lo sutil, a los colores y la luz, a los sonidos, a las miradas, a la emoción…
Quería meterme de lleno en aquél mundo y me preguntaba cómo se habría hecho cada toma, cada plano, cada prótesis, cada sonido, cada melodía, cada efecto especial, cada edición de color, cada decoración, cada voz, cada ambientación...
Siempre he tenido un director de cine muy crítico (y bastante hijo de puta, todo hay que decirlo) innato en mi interior, que analizaba todo lo que yo observaba y en su día a día no paraba de crear películas en su imaginación. Historias de fantasía, de terror, de comedia, de mundos alternativos, de amor, etc...
Pero nunca creí que ese alguien que dirige las películas pudiera ser yo.
Hasta ahora.
Debido al escaso apoyo de mi entorno durante mi infancia, y a diversos factores en los cuales ahora mismo no me voy a entretener (como el de ser una persona neurodivergente y multipotencial con diagnóstico tardío), a muy temprana edad ya había renunciado a todas “mis fantasías” y había asumido que yo, una chica muy de pueblo, sin recursos (ni autoestima), a la que le costaba horrores encajar en la sociedad y hacer amigos, jamás podría llegar a nada. Que eso de hacer cine me quedaba muy grande y no era para mí.
Casi casi era como si hubiera dicho que quería ser astronauta. Una locura.
Así que me metí a estudiar algo que más o menos me gustaba y a lo que pensaba que podría dedicarme a largo plazo: el diseño gráfico (spoiler, no fue así). ¿Adivináis cuál fue mi proyecto final de carrera? Un corto de stop motion casero, para la realización del cuál monté todo un set de rodaje en el comedor de mi casa.
Pero no… el cine no era lo mío. ¡Que va! Jaja
Ahora que por fin me amo, lo veo clarísimo.
Tenía tan interiorizado que mis sueños no estaban a mi alcance y era algo imposible, que directamente nunca luché por ellos. “Si es imposible, ¿para qué intentarlo?”
¡Que viva la practicidad! jaja (sarcasmo)
Hasta que hace poco, y después de muchos años creando contenido, trabajando mi autoestima y mi amor propio, me he dado cuenta de lo que verdaderamente me apasiona. Y he tenido los ovarios de reconocer los sueños de mi niña interior y creer en ellos. Así que siendo ya una adulta con la autoestima en su sitio, a la que se la pela bastante lo que opinen los demás, decidí afinar mi rumbo en la vida y luchar al máximo por mí y por todo lo que me llena de felicidad. Porque si no lucho yo por convertirme en lo que deseo, nadie lo hará.
Por eso la semana pasada estuve haciendo contactos dentro de la industria del cine. Para empezar a mover un poco “la rueda”. Ya sabes.
Acabé hablando con un director y ofreciéndole mi más humilde servicio gratuito como becaria, asistente o “sujetacosas”, porque creo firmemente que no hay mejor forma de aprender algo que viviéndolo en primera persona. Aunque todos estos años de dedicarme al mundo audiovisual me han dado experiencia más que de sobra como para no trabajar gratis, no es lo mismo crear vídeos cinematográficos en la comodidad de mi estudio, que formar parte de una productora de cine con un montón de equipo y personas que coordinar. Así que me lancé sin esperar absolutamente nada. Como suele decirse: el no ya lo tienes.
Sinceramente, la conversación que tuve con este hombre me decepcionó bastante. Su discurso, aunque estoy segura de que fue dado con la mejor de las intenciones, estaba repleto de pesimismo con pinceladas de condescendencia y resignación.
Fue de lo más desmotivador. En vez de querer ayudarme parecía que quisiera convencerme de que no valía la pena ser director. Desde luego no es lo que yo le habría dicho a alguien que me escribe con toda la ilusión del mundo porque por fin ha encontrado su vocación y quiere apostar al máximo por ello.
Me minó la moral, lo reconozco. Aquél día estuve cuestionándome si de verdad yo valía para hacer cine, o si no eran más que pajaritos que se me habían metido en el cerebro. Hasta que me di cuenta de lo que realmente me estaba diciendo.
Sus palabras hablaban de su perspectiva y su trayectoria, no de mí.
Entonces entendí que aquél hombre no era sino un señor que había asumido que jamás dirigiría “grandes películas” y se había resignado a hacer publicidad porque era una forma de ser cineasta a pequeña escala que además le daba de comer (bien por él si es lo que le llena). No me mal interpretes, dirigir campañas publicitarias es todo un arte que no todo el mundo puede hacer. Ese hombre sabe bien hacer lo suyo, por eso le escribí. Pero dedicar mi vida a hacer campañas publicitarias no es lo que yo quiero.
En aquél instante me di cuenta de nuevo de lo importante que es rodearnos de personas que nos impulsen a crecer y no a hacernos pequeños.
A pesar de todo, la conversación no fue un fiasco. Me confirmó algunas cosas que ya sabía. Además, gracias a ella estuve reflexionando muchísimo y me hizo darme cuenta de que sí, efectivamente soy directora de cine (aunque todavía tengo mucho que aprender, eso desde luego), porque no sé concebir mi vida si no creo.
Porque amo alterar la disposición de la luz y los colores para generar ambientes envolventes y mágicos. Amo combinar las distintas artes para dar a luz a sinfonías audiovisuales que transmitan y evoquen sensaciones y emociones concretas en el espectador. Amo crear historias y transportar al público a mundos repletos de aventura, fantasía, intriga, suspense, terror, comedia y amor.
Amo capturar los sonidos y grabar los efectos de sala para que cada detalle auditivo nos dilate las pupilas. Quiero crear historias que cautiven y emocionen, como cuando yo era pequeña y me iba de aventuras con los Goonies o Indiana Jones.
En parte esto ya lo estoy haciendo a través de mi canal de youtube: Moonlight Radio, del asmr y de las novelas que estoy escribiendo. Soy tremendamente feliz de que haya tanta gente apoyando mi arte, queriendo leer mis historias y escuchando la radionovela que estoy creando, pero no puedo quedarme solo con eso, necesito ir más allá.
Amo el cine. Lo amo. Y no puedo evitarlo.
Moraleja: si tienes un sueño, lúchalo.
Sin importar lo que los demás digan (dentro de unos límites razonables, tu ya me entiendes) lucha por aquello que verdaderamente te apasiona y te hace feliz. No estoy diciendo que lo dejes todo, que te olvides del dinero y que vivas en la miseria con tal de alcanzar tu sueño. Creo que es importante tener los pies bien arraigados en el suelo y avanzar por la vida con cabeza, procurando por nuestra seguridad y nuestro bienestar.
Pero si tú no luchas por tus sueños, nadie más lo hará.
Determina si quieres ganarte el pan de lo que te apasiona o estás dispuesta a trabajar de algo que se desvía un poco pero te da seguridad.
En mi vida he cometido muchos errores y uno de ellos ha sido no procurar por mi seguridad financiera a largo plazo. Después de pegarme muchas hostias me he dado cuenta de que, en mi caso, no necesito que mi pasión me proporcione el dinero suficiente para llegar a final de mes. Pero sí necesito dedicar tiempo a lo que me apasiona para poder ser feliz.
En los últimos años, lo he pasado tan mal y me he estresado tanto para ganarme el pan creando contenido audiovisual, que he llegado a un punto en el que valoro demasiado mi seguridad y mi paz mental como para ponerla en riesgo de nuevo.
La ventaja de trabajar de algo sencillo en lo que no tienes que pensar en exceso es que te permite tener un sueldo estable a final de mes con el que puedes invertir más en tu pasión y en mejorar tu equipo. Por supuesto esto te restará tiempo a la hora de dedicarte a lo que te apasiona, pero ahí es donde tienes que ver cuál es tu camino y qué es lo que realmente funciona para ti.
Otra estrategia es tener un colchoncito monetario sustancioso antes de lanzarte a la aventura del “voy a luchar al máximo por mi sueño” (esto es lo que hice yo al principio).
O puedes dedicarte a algo que más o menos es tu campo pero no acaba de ser del todo tu sueño, mientras poquito a poco vas invirtiendo en lo que realmente te hace feliz. Como por ejemplo: trabajar como copy para una empresa de zapatos si tu sueño es ser escritora o crear las campañas de publicidad de una empresa o llevar sus redes sociales si lo que quieres es crear contenido audiovisual.
Ahora mismo yo estoy estudiando doblaje y locución mientras avanzo con mi sueño de crear películas, porque es una rama del cine que también me apasiona, se me da genial y en la cuál sería super feliz trabajando de ello.
Cuida de tu entorno y no escuches la opinión de quienes no están viviendo la vida que tu deseas llevar.
A lo largo del camino te cruzarás con muchísimas personas que han tenido que renunciar a sus sueños o creen que es prácticamente imposible alcanzarlos. Personas que se han visto obligadas a resignarse a la realidad que les caía sobre los hombros y abandonar. Esas personas creerán que como eso es lo que les ha tocado vivir, también será tu camino. No los escuches, ni te enfades con ellos. La vida a veces puedes ser muy cruel e hija de puta. Aprende todo lo que puedas de su experiencia y sigue tu camino.
Si realmente te apasiona algo, de manera intensa y profunda, no escuches a toda esa gente que te dice que es imposible y que no lo lograrás.
Puede que haya sido imposible para ellos, pero no tiene porque serlo para ti.
Además voy a decirte algo que espero que retengas para siempre en tu memoria. Solo las personas que no han alcanzado sus sueños intentaran disuadirte de perseguir los tuyos.
Quienes han logrado alcanzar sus sueños (y tienen buen corazón) te motivarán a luchar por los tuyos propios. Porque precisamente ellos saben lo difícil que ha sido el camino. Se han enfrentado a un montón de adversidades (y las han superado) y a personas diciéndoles una y otra vez que no serían capaces de alcanzar su destino. Pero también saben mejor que nadie que si perseveras y aprendes y te lanzas y aprovechas las pequeñas oportunidades que te va dando de la vida, por pequeñas que sean, tarde o temprano lo lograrás.
Practica la humildad, la perseverancia y la paciencia.
Probablemente, al principio, casi todo lo que hagas será un truño (como también lo será lo que cree yo a pesar de tener experiencia en el campo). Ninguno nacemos siendo Steven Spielberg en su auge cinematográfico. Eso tienes que aceptarlo. Pero es normal, acabas de empezar y todavía tienes mucho que aprender (me incluyo). No dejes que eso te frene, porque en eso consiste la vida, en fracasar y aprender constantemente.
Equivócate y aprende. Usa tus errores a tu favor para mejorar en aquello que te apasiona y crece. Ten la perseverancia y la paciencia de seguir avanzando en el camino sin ver los resultados que deseas materializarse ante tus narices pasado mañana. Porque en la mayoría de los casos los resultados suelen verse después de varios años trabajando. Persevera.
Luchar por tus sueños es una carrera de fondo, no de velocidad.
Personalmente no sé si algún día llegaré a dirigir una película de hollywood (o de netflix) o a ser el próximo Christopher Nolan (jaja ojalá). Tampoco me importa no llegar a serlo, ni ganar una millonada de ello. De momento mi sueño es entrar en la industria del cine de un modo u otro para ver en primera persona cómo es por dentro y voy a perseverar en ello. En atravesar la cuarta pared en sentido inverso y crear cine a mi manera (pequeña referencia a Wes Anderson). Aunque al principio sea una bazofia o no alcance mis estándares de perfeccionismo porque no tengo los recursos ni las herramientas que tiene una gran productora.
Usar mis vídeos de ASMR para hacer mis pequeñas películas y mientras tanto ir creando mi propio portfolio cinematográfico poco a poco para ver hasta dónde me lleva la vida.
Sabiendo de dónde vengo y lo difícil que ha sido para mí llegar hasta donde estoy (donde tengo varios canales de youtube con mas de 10 mil seguidores cada uno), solo con crear mis pequeñas películas de ASMR yo ya habré alcanzado mi sueño.
Y espero que tú logres los tuyos también.
Gracias por compartir este momento 💗





