"Seis semanas de diferencia"
Mickey7 (el libro, no la película)
Hola querido lector habitual (u ocasional) de este pequeño espacio que hemos creado en un mundo imaginario del que me voy a apropiar brevemente para generar esa sensación de auto-confort que en algún momento todos necesitamos.
Siento haber estado ausente durante tanto tiempo, acabo de ver la fecha del último post y data del 14 de abril, ups. Últimamente tengo la sensación de que el tiempo se me escurre descaradamente entre las manos. La verdad es que no es del todo cierto eso de que sienta no haber escrito. Digamos que la vida se me ha hecho un poco cuesta arriba estas últimas semanas y he necesitado este tiempo para dedicarlo a otros asuntos que debía priorizar.
Entre tanto, como en la vida de cualquier otro ser humano, han pasado muchas cosas y he tenido la oportunidad de reflexionar otras tantas: el apagón, la percepción de las cosas que nos suceden, los límites, la segunda temporada de Andor, relaciones sanas…
Todos esos temas los abordaremos más adelante. Porque, ¿a quién no le gusta sentirse importante en internet dando una opinión que nadie ha pedido pero que no puede evitar dar?
Hoy vengo a brindarte un pedacito del libro que he estado leyendo mientras surfeaba este irónicamente hermoso carrousel. El libro se llama Mickey7, escrito por Edward Ashton.
Estoy segura de que a estas alturas ya habrás oído hablar de la película Mickey17. Unos meses antes de que se estrenara, casualmente me compré el libro del cuál se supone que está basada la película. Digo se supone porque aún no la he visto y las pocas críticas que he leído (dispares todas ellas) me han hecho pensar que la han cagado un poco en el proceso de llevarla a la gran pantalla. Si la has visto, por favor, no me hagas spoilers.
El libro a mí me está gustando bastante. Voy por la página ~200 de 300, así que no vengo a hacer una reseña como tal del mismo, sino a compartir contigo algunas reflexiones que se plantean a lo largo de la novela. Para que activemos las valientes neuronas que todavía nos quedan sobreviviendo a esta era del basurismo audiovisual.
“Seis semanas de diferencia”
Si no tienes ni idea de qué trata la historia y esto te suena a chino, no te preocupes que te pongo en contexto (del libro, no de la peli).
Es una historia futurista de ciencia ficción en la que los humanos están tratando de terraformar diversos planetas a lo largo del cosmos. Una de las herramientas que tienen consiste en poder hacer duplicados de consciencia de algunas personas para después introducirlas en un nuevo cuerpo con su mismo ADN exacto. Es decir, digamos que una persona x sube su consciencia y todos sus conocimientos, experiencias y aprendizajes a una base de datos, muere, y luego los científicos crean otro cuerpo humano con su mismo ADN al que se le introduce esa consciencia para que, de algún modo, siga viviendo “eternamente”. En la novela, y más concretamente con la misión del terraformismo, a estas personas se las llama Reemplazables, y son los encargados de llevar a cabo misiones espaciales difíciles y/o peligrosas en las que es muy probable que acaben muriendo.
Ahí es dónde el libro nos plantea el primer dilema moral: el barco de Teseo. Un concepto filosófico que plantea la pregunta de si un objeto sigue siendo el mismo cuando se han reemplazado todas sus partes.
Veamos el ejemplo con personas hipotéticas, que siempre lo hace un poco más real. En el libro, este ser humano hipotético es un chico llamado Mickey, pero aquí lo vamos a llamar Manolo (porque me hace gracia).
Imagínate que Manolo sube su consciencia a la nube. Acto seguido se va de misión espacial y muere con honor. Ahí to’ valiente, Manolo. Luego los científicos crean un cuerpo humano idéntico. La misma edad y condiciones físicas, y le instalan la consciencia que Manolo había subido a la nube antes de irse de misión espacial. Como si hubieran hecho un copy paste exacto de Manolo.
Ahora bien, ¿este segundo Manolo sigue siendo nuestro Manolo o es un Manolo distinto?
Si tiene las mismas conexiones neuronales, los mismos hábitos, las mismas experiencias y aprendizajes. Los mismos brazos y piernas, los mismos ojos, los mismos recuerdos bonitos y traumas desde que nació hasta el momento antes de hacer la misión, ¿es Manolo?
¿Hasta dónde llega la identidad de uno? ¿Qué es exactamente lo que nos hace ser quienes somos? ¿Y qué es realmente nuestra consciencia?
En el libro hay varios bandos de personas con sus respectivas creencias al respecto de esta paradoja o dilema moral. Por un lado están los que creen que Manolo sigue siendo nuestro Manolo. Mientras que por otro lado están los que creen que la consciencia es única y que cuando te mueres, te mueres, y nada de lo que venga después serás tú por exacta que sea la copia. Por último, también están los que se la suda tres pueblos todo esto y solo quieren seguir con su vida y ya.
Me genera muchísima curiosidad saber lo que piensas, mi querido lector o lectora, porque me parece un tema de lo más fascinante y peculiar.
Pero la cosa no acaba ahí. Lo interesante viene después, cuando en un momento dado a nuestro querido Manolo lo dan por muerto sin estarlo y proceden a crear uno nuevo. Con una pequeña diferencia. Esta vez Manolo no ha actualizado su conciencia justo antes de ir a la misión, como de costumbre. Sino que hace unas 6 semanas que no actualiza nada de nada.
Es decir que el nuevo Manolo, no sabe absolutamente nada, ni tiene la experiencia de lo que ha pasado en las últimas 6 semanas del Manolo anterior.
Mientras tanto, nuestro Manolo, que consigue sobrevivir, vuelve a la base espacial. Pero oh, sorpresa, se encuentra con Manolo2.
Aquí es dónde viene la otra reflexión psicológica que me ha mantenido dispersa un par de semanas.
Inciso: si te está generando interés y te apetece leerte el libro, no te preocupes que este acontecimiento te lo dejan caer en la sinopsis. Y por supuesto, también si te apetece, suscríbete. Me alegrarás la tarde :D
Total, que en un punto determinado de la novela ves como los dos Manolos, pese a ser exactamente los mismos, tienen ligeras diferencias de carácter y personalidad. Esa diferencia, sin embargo, es muy precisa. Todo lo que ha vivido, sentido, experimentado, sufrido, analizado el Manolo1 durante esas 6 semanas (en las que no subió su consciencia a la nube) son absolutamente determinantes. Y aquí es dónde me puse a reflexionar.
¿Qué es lo que realmente nos hace ser nosotros mismos?
En 6 semanas pueden pasar muchísimas cosas. Un nuevo romance, un una discusión con alguien importante, un acontecimiento fortuito que hace replantearte tu vida y tu futuro…
Tendía a pensar que podemos alterar nuestra psique a voluntad (que en parte es cierto, con algunas pinzas). Pero esta novela me ha hecho reflexionar hasta qué punto lo que creemos que somos nosotros no tiene nada que ver con nosotros. Que aquello que te hace ser tú, no solo viene determinado por tu condición neuronal sino también por todos los pequeños acontecimientos encadenados, y aparentemente aleatorios, que han sucedido a lo largo de tu vida.
Sí, ya sabemos que el entorno social del individuo y las experiencias son un condicionante importante, pero no estoy hablando de si naces en una familia rica o pobre o de cómo fueron tus padres contigo. Todo eso influye, evidentemente, pero es algo que se puede trabajar conscientemente una vez llegados a cierta edad (siempre y cuando uno quiera, claro está).
A lo que me refiero es a todas esas pequeñas cosas que nos suceden en el día a día, de las cuales no tenemos ningún tipo de control, y que no podemos evadir ni evitar.
Por ponerte un ejemplo aleatorio que nada tiene que ver con el libro. Imagínate, en una de esas semanas, a nuestro Manolo1, una mañana se le cae el café encima accidentalmente debido a las prisas y el agobio del trabajo. Tiene un dia horroroso, y al volver a casa el tráfico le desquicia tanto que elige otra ruta en la que casi tiene un accidente mortal. Gracias a aquello, acaba teniendo una revelación que le hace cambiar de rumbo de vida.
Sin toda esa información, el Manolo2, pese a ser genética, anatómica y psicológicamente exacto al primero, no habría vivido la experiencia del café. No habría tenido un día horroroso que le habría hecho desquiciarse ante el tráfico y por ende no habría tenido la revelación… ¿Entiendes por dónde voy?
Creo que es muy difícil determinar qué es lo que realmente nos hace ser nosotros mismos, objetivamente hablando claro está. ¿Hasta dónde somos como somos por todo lo que hemos vivido?
Me planteo si me apasionaría tanto el cosmos y los viajes espacio-temporales si cuando era pequeña, mi tío, el super friki de star wars y el universo, no me hubiera enseñado nunca aquellos libros de Carl Sagan que me dejaron fascinada.
Creo que a veces lo que nos hace ser quienes somos está muy lejos de nuestro control y nuestra percepción de lo que son las cosas.
Tampoco es que plantearnos esto vaya a cambiar el mundo de la noche a la mañana (aunque quizás si lo haga a largo plazo), pero me gusta reflexionar sobre los porqués de las cosas. Supongo que eso es en parte lo que ha hecho que la raza humana haya avanzado tanto en este planeta. No habríamos llegado hasta donde estamos, evolutiva y tecnológicamente hablando, si jamás hubiéramos reflexionado sobre las cosas que nos rodean y que nos suceden, tanto como especie como de manera individual.
Si no nos hubiéramos planteado los porqués de las cosas y qué hay más allá.
Así que de momento aquí te dejo estos planteamientos para que reflexiones tú también y, si te apetece, que me lo dejes en los comentarios. De verdad te lo digo que me encantará leerte. Por otro lado, estoy disfrutando muchísimo de esta novela. Solo por los dilemas morales que nos va dejando a través de semillitas a lo largo de la historia, ya ha valido la pena. Aunque, no te voy a mentir, estoy rezando para que el final no sea una mierda jaja. Ya te contaré qué tal.



